El corazón en invierno: 

por qué el frío  aumenta el riesgo cardiovascular

Publicado en: 25 de agosto de 2026  y atualizado en: 25 de agosto de 2026
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El invierno no es una estación neutral para el corazón. La evidencia científica acumulada  durante las últimas décadas muestra con consistencia que las temperaturas bajas aumentan la  incidencia de eventos cardiovasculares graves, incluyendo infartos, accidentes  cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca. Entender por qué ocurre esto es el primer paso  para prevenirlo.  

Lo que el frío le hace al sistema cardiovascular  

Cuando la temperatura desciende, el cuerpo activa mecanismos de defensa para conservar el  calor interno. El principal es la vasoconstricción: los vasos sanguíneos se contraen,  especialmente en la periferia, para redirigir la sangre hacia los órganos vitales. Esta respuesta  es fisiológicamente lógica, pero tiene un costo: aumenta la presión arterial y la carga de trabajo  del corazón.  

La Asociación Americana del Corazón (AHA) explica que el frío provoca la constricción de los  vasos sanguíneos y las arterias coronarias, lo que puede elevar la presión arterial y aumentar  el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular (ACV) o incluso paro cardíaco. Este riesgo no  requiere temperaturas extremas: investigaciones publicadas en Frontiers in Physiology (2025) y  en Circulation señalan que la mayor parte del daño ocurre durante exposiciones a frío  moderado, no solo en condiciones árticas.  

El frío también altera la composición de la sangre: aumenta la concentración de fibrinógeno,  una proteína que favorece la coagulación. Esto eleva el riesgo de trombosis, que puede derivar  en un infarto de miocardio o un ACV. Adicionalmente, la activación del sistema nervioso  simpático inducida por el frío puede desencadenar arritmias en personas susceptibles.  

Un metaanálisis publicado en Frontiers in Cardiovascular Medicine (2023) estimó que la  exposición al frío aumenta la mortalidad por enfermedades cardiovasculares (ECV) en un  32,4% y la morbilidad en un 13,8%. Otro análisis que abarcó datos de 27 países, publicado en  Circulation (revista de la AHA), confirmó que las temperaturas extremas —tanto calor como  frío— se asocian a mayor mortalidad por causas cardiovasculares específicas, incluyendo  cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca y ACV.  

El contexto en América Latina  

Este riesgo adquiere relevancia particular en una región donde las enfermedades  cardiovasculares ya constituyen la principal causa de muerte. Según la Organización  Panamericana de la Salud (OPS), las ECV son responsables del 30% de las muertes en las 

Américas, y más del 30% de los adultos en América Latina y el Caribe vive con hipertensión — el principal factor de riesgo modificable— con tasas de control alarmantemente bajas. Las  personas hipertensas tienen una respuesta vasopresora exagerada al frío, lo que las coloca en  mayor riesgo durante los meses de invierno. 

Qué hacer para proteger el corazón en invierno  

La AHA recomienda evitar la exposición prolongada al frío sin ropa adecuada, limitar el  esfuerzo físico intenso en exteriores —especialmente en personas con antecedentes  cardiovasculares— y mantener la temperatura del hogar en al menos 18°C. También es  importante no suspender los medicamentos para la presión arterial, controlar el consumo de sal  y alcohol, y consultar al médico ante cualquier síntoma inusual como dolor en el pecho,  dificultad para respirar o palpitaciones.  

El corazón trabaja más en invierno. Reconocerlo es parte del cuidado.  

Fuentes:  

Este material es sólo para fines informativos. No debe ser utilizado para realizar el autodiagnóstico o la automedicación. En caso de duda, siempre consulte a su médico.
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