Comer bien en invierno:
el hábito que más cuida tus defensas
El invierno trae consigo no solo bajas temperaturas, sino también una mayor circulación de virus respiratorios. En este contexto, la alimentación cumple un rol concreto: no existe un alimento que "cure" ni que garantice no enfermarse, pero sí existe evidencia sólida de que ciertos nutrientes son esenciales para que el sistema inmune funcione bien.
El sistema inmune empieza en el intestino
Antes de hablar de alimentos específicos, hay un dato clave que orienta toda la estrategia nutricional. Entre el 70 y el 80% de las células inmunes se encuentran en el intestino, donde existe una interacción estrecha entre la microbiota intestinal, el epitelio intestinal y el sistema inmune de la mucosa local. Cuidar la microbiota es, en gran medida, cuidar las defensas.
Para ello, la mejor estrategia es consumir una amplia variedad de alimentos vegetales ricos en fibra: frutas, verduras, cereales integrales, nueces, semillas y legumbres. Los alimentos fermentados como el yogur natural o el kéfir también pueden ser de utilidad.
Los nutrientes que más importan en invierno
Los nutrientes que mantienen el sistema inmune en funcionamiento incluyen las vitaminas A, B6, B12, C y D, así como cobre, ácido fólico, hierro, selenio y zinc. No es necesario tomar suplementos de todos ellos si la dieta es variada, pero hay uno que merece atención especial en los meses fríos: la vitamina D.
La deficiencia de vitamina D puede aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades relacionadas con el sistema inmune, incluyendo infecciones respiratorias. Uno de los factores principales es la exposición solar insuficiente durante el invierno. Sus fuentes alimentarias incluyen pescados grasos como el salmón y el atún, así como yemas de huevo y lácteos fortificados.
Alimentos clave para los meses fríos
- Cítricos y frutos rojos. Las frutas cítricas —naranjas, limones, pomelos, mandarinas— son reconocidas por su contenido de vitamina C, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune y que el organismo no puede almacenar en grandes cantidades.
- Vegetales de hoja verde. La espinaca, kale y otras verduras de hoja verde oscura son ricas en vitaminas A y C, nutrientes que favorecen la función inmune y aportan fibra importante para la salud digestiva. Los métodos de cocción suaves, como el vapor, ayudan a preservar las vitaminas.
- Ajo y jengibre. El ajo contiene compuestos que pueden contribuir a la salud inmune. El jengibre, por su parte, se utiliza comúnmente para aliviar la digestión y puede incorporarse en tés, salteados y guisos.
- Pescado azul. Los pescados con alto contenido de ácidos grasos omega-3, como el salmón, el atún o la caballa, contribuyen a incrementar la actividad de los glóbulos blancos que combaten las infecciones.
- Alimentos fermentados. El sauerkraut, el kimchi, el miso, el yogur natural y el kéfir son naturalmente ricos en cepas vivas de bacterias beneficiosas que apoyan el microbioma intestinal.
Una advertencia necesaria
No existen alimentos ni dietas específicas que puedan "potenciar" la inmunidad de forma aislada, a pesar de lo que suele leerse. Lo que sí importa es no depender de suplementos, ya que algunas vitaminas pueden ser dañinas si se toman en dosis elevadas. El foco debe estar en una dieta variada, consistente y basada principalmente en alimentos de origen vegetal.
Este invierno, el mejor escudo no está en un producto milagroso: está en el plato de cada día.
Fuentes:
- British Heart Foundation (BHF). What should I eat to boost my immunity? bhf.org.uk — 2025 https://www.bhf.org.uk/informationsupport/heart-matters magazine/nutrition/ask-the-expert/boosting-immunity
- Brown University Health. Foods to Boost Your Immune System. brownhealth.org
- Wiertsema SP et al. The Interplay between the Gut Microbiome and the Immune System in the Context of Infectious Diseases throughout Life and the Role of Nutrition in Optimizing Treatment Strategies. Nutrients, 2021. PMC8001875 https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8001875/